CHILE COMIENZA A EMPAREJAR LA CANCHA EN EL FÚTBOL

CAMILA GARCÍA

Camila Garcia, Directora Asociación Nacional de Jugadoras (ANJUFF) – Vicepresidenta de Sindicato Mundial de Futbolistas.

La generación dorada del fútbol femenino no solo tiene triunfos en la cancha, sino que también fuera de ella. Tras la destacada participación de la selección adulta en la Copa América del 2018 y el Mundial del 2019, hoy la atención de los medios de comunicación y la hinchada se centran en la épica clasificación de la Rojita Sub17 al Mundial de la categoría que se realizará este año en India. En paralelo, otro partido se jugaba en el Congreso. Uno que llegaba a su fin luego de tres años de tramitación parlamentaria y muchos más de preparación y de trabajo por parte de las propias jugadoras.

Este lunes la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó, en su último trámite constitucional, la ley que exige a las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales la firma de contratos con las deportistas que sean parte del Campeonato Nacional Femenino de Fútbol. Con ello se reconoce el vínculo entre los clubes y sus jugadoras, así como la necesidad de entregar un marco de profesionalismo a esta actividad. Para la transición del amateurismo al profesionalismo, la implementación de la Ley considera un periodo de tres años escalonados (50%, 75%, 100% de contratos a las jugadoras de los clubes) en los cuales los clubes podrán postular a recursos públicos en la medida que cumplan estos porcentajes. Luego la fiscalización de las normas estará a cargo de las entidades correspondientes, por cierto, con el apoyo de la Asociación Nacional de Jugadoras (ANJUFF) y el Sindicato de Futbolistas (SIFUP).

Este es un tremendo hito. HISTÓRICO. No solo para Chile, pues crea un precedente a nivel regional e internacional. Esta ley otorga estabilidad y sienta las bases para las generaciones de hoy y mañana. Desde hoy, las jugadoras tendrán claridad sobre sus derechos y deberes, y la competición se beneficiará de su dedicación y mejor nivel. Los clubes, por su parte, mejorarán su planificación y podrán hacerse de nuevos acuerdos comerciales y transferencias locales e internacionales. Finalmente, la hinchada podrá disfrutar de un mejor campeonato, más competitivo y atractivo.

Sin embargo, la profesionalización no termina aquí. En la primera fase de implementación, sabemos que muchas jugadoras tendrán que mantener trabajos paralelos porque el sueldo ofrecido no será suficiente. Pero ser profesional también implica que los clubes traten a sus jugadoras como tal, y aquí la infraestructura y calidad de los equipos técnicos y gerenciales son claves.

Con esta mirada, quisiéramos invitar a los clubes a ver este momento como una oportunidad y no una obligación. En la medida de que todos y todas se comprometen a elevar el nivel del campeonato, la torta que se distribuirá entre los clubes, las jugadoras e hinchada serán más grandes.

Hoy es pequeña y se reparte entre pocas personas, pero como se ha demostrado en los últimos años, el potencial del fútbol femenino es inmenso, lo que se ve reflejado en el creciente interés y apoyo de la ciudadanía como, por ejemplo, en las campañas de las selecciones nacionales, la final del campeonato nacional, o nuestras jugadoras que destacan en distintas ligas del mundo.

Hace un par de semanas mucha gente nos escribió preguntando sobre el acuerdo entre las jugadoras de la Selección de Estados Unidos de América y su Federación en el que se acordó que los salarios serían iguales a los de su símil masculina, con el compromiso de invertir de manera equitativa en ambos equipos en todas las categorías. En Chile aún estamos lejos de estas luchas, pero es algo que nos tenemos que plantear: ¿Por qué la Federación, una entidad que debiera desarrollar el fútbol sin distinción de género, invierte más en los niños que niñas? Si queremos ir a la raíz, hay que empezar en las nuevas generaciones.

Esta generación Sub17 mundialista volverá a Chile para comenzar su carrera profesional. Dependerá de muchas entidades la implementación de esta nueva etapa, incluidos los medios de comunicación, hinchas, jugadoras, clubes, y Federación. Esperamos ir de la mano para contribuir, no solo a un mejor fútbol, sino a cambiar el paradigma sobre el rol de la mujer en la vida económica, social y política del país.