ESTÍVALIZ MONROY

El fútbol no es un negocio

Muchas veces escuchamos que el fútbol femenino no vende, que no es negocio, que por eso no hay inversión y un millón de otros comentarios que, cargados de sexismo, solo hacen pensar que el fútbol existe por ser rentable. ¿De verdad pensamos que si algún día el fútbol masculino deja de ser negocio para algunos, este va a desaparecer? ¿Podemos reducir todo lo que nos provoca el fútbol solo a la plata? Sinceramente no me lo compro. Es aquí donde surge la pregunta: ¿qué falta para la explosión del fútbol femenino? Y para mi la única respuesta es profesionalización.

Que no nos cuenten que es un negocio que no vende, porque hay gente que vende piedras y gente que las compra. Lo que realmente hace falta es pensar un poquito y desafiar a esas mentes que tienen el poder en nuestro fútbol. No tengo ninguna duda de que podemos demostrar que un poco de creatividad y trabajo la pasión de las mujeres jugando fútbol va a ser retribuida. 

Ejemplos de éxito hay muchos, pero éstos siempre han llegado acompañados de estrategias reales de marketing y comunicación – al igual que en el fútbol masculino -. Un claro ejemplo de esto es el récord de asistencia que marcó el partido entre el Atlético de Madrid y el Barcelona en el Wanda Metropolitano, el cual fue usado de manera excepcional para un partido del equipo femenino. Gran parte del récord alcanzado en este partido es resultado de una robusta campaña de comunicaciones y marketing, que incluyó desde buses publicitarios con los rostros de las jugadoras paseando por las calles de Madrid, hasta precios diferenciados para la asistencia al partido.

Las futboleras y los futboleros sabemos que a la gente que le gusta el fútbol, que vibra con este deporte, se emociona mirando un partido de barrio, de potrero o disfrutando la magia de las estrellas disputando una final del mundo. 

No podemos dejar que se siga ensuciando el espíritu que nos mueve a todos cuando vemos al equipo de nuestros amores y se nos eriza la piel, no podemos dejar que el fútbol femenino tenga el mismo destino de transformarse solo en plata. Porque el fútbol es mucho más que sociedades anónimas y clubes, el fútbol es pasión y no distingue raza, edad, país o género, y que muchos se hayan comprado la historia de que es un negocio no es culpa de las mujeres del fútbol.