MAGDALENA LÓPEZ:

Y los medios dónde están

Hace tres años que el fútbol de mujeres en Chile ha tenido un crecimiento exponencial, mediáticamente hablando. Los medios de comunicación titulan con el “boom” del fútbol femenino: la Copa América, el Mundial de Francia, y el año pasado, el Torneo de Transición. Sin duda son eventos enormes, en los que además las jugadoras han tenido excelentes rendimientos o han logrado cosas que hace no más de cinco años eran impensadas.

Este proceso ha sido acompañado en su mayoría por medios independientes y, salvo en contados casos, por medios tradicionales. Por ejemplo, durante la Copa América de 2018, varios medios tuvieron en La Serena y Coquimbo a sus enviados especiales, pero el grueso de los profesionales llegó a la última jornada de la competencia. Para el Mundial de Francia en 2019, a pesar de que era la primera vez en la historia en que la Selección Femenina iba a ser parte de una cita planetaria, hubo pocos medios que enviaron a sus trabajadores, pues la fórmula (y que suele usarse bastante en el periodismo deportivo) era tener a alguien de corresponsal que iban a estar en el país europeo, en muchos casos por motivos extra laborales. Sin embargo, al menos un canal de televisión transmitió los partidos de la Roja y permitió que las y los fanáticos pudiesen seguir los duelos.

Pero el mayor cambio, desde mi perspectiva como periodista que cubre fútbol, comienza en 2020. Un año particularmente difícil, y que como en muchas cosas, al principio no se sabía qué iba a pasar con el torneo de fútbol femenino. Tras muchas tratativas, se reordenó todo y comenzó el Torneo de Transición.  Un campeonato modificado por la pandemia, pero que al menos permitiría que las jugadoras retomaran la actividad tras meses paradas. Es aquí donde me quiero detener y hablar sobre la importancia de las redes sociales, pues si no hubiese sido por las campañas que se crearon en Twitter, Instagram, Facebook, etc., ningún medio se la hubiera jugado para transmitir los partidos.

A tanto llegó el revuelo de la campaña #CampeonatoFemeninoPorTV, que un canal de televisión abierta transmitió partidos hasta llegar a la final que se disputó en Viña del Mar. No obstante, cada vez que se jugaron encuentros importantes, nuevamente se notó la diferencia entre los medios independientes y los tradicionales. Hubo radios, canales y diarios que aparecieron en uno o dos partidos, otros no asistieron a ninguno, y eso es seguir profundizando la desigualdad que vive el fútbol de mujeres en relación al de hombres.

No darle la importancia que se merecen las jugadoras, no valorizar los esfuerzos de los equipos y no tomar en cuenta el interés del público, son errores que comenten los medios de comunicación y que además los dejan un paso atrás en relación a lo que se está viviendo en países donde todo lo que ronda al fútbol femenino es más desarrollado como en Estados Unidos o Francia. No querer reconocer que es mentira que “el fútbol de mujeres no vende”, no asumir que el mundo está cambiando y acortando desigualdades de género, es estar totalmente perdido. Es no querer evolucionar e incluso es ser poco inteligentes y estratégicos, pues no ven el potencial en términos económicos y de audiencia.

Es por eso que la lucha para terminar con las desigualdades entre hombres y mujeres, no sólo debe darse en la cancha, también debe ser desde las tribunas y principalmente desde los pupitres de prensa. Somos las y los encargados de visibilizar el fútbol femenino; somos quienes podemos dar a conocer las historias, los esfuerzos, los caminos que recorren las jugadoras y todos quienes son parte del fútbol de mujeres. Ese debe ser el objetivo para este año: hacer que los medios de comunicación hablen de ellas y que se siga fortaleciendo la imagen de las mujeres en el fútbol para lograr el sueño de la igualdad que todas y todos queremos.