Declaración pública: la urgencia de cambios estructurales

A un mes de que se inicien ambos torneos de Primera División y Ascenso, volvemos a evidenciar los mismos problemas estructurales de siempre. Durante años hemos buscado abordarlos a través del diálogo con las autoridades del fútbol. Sin embargo, materias críticas para el desarrollo de la actividad continúan siendo deliberadamente ignoradas.

Entre los aspectos que nuevamente no fueron considerados estuvieron avanzar hacia una liga con mayor certeza laboral, que permita contratos de al menos once meses, junto con la garantía de transmisión regular del campeonato. A ello se suma la ausencia de un sponsor oficial, hasta la fecha, y la autorización expresa para que partidos oficiales se disputen en canchas de entrenamiento, limitando el acceso de público, dificultando la transmisión y, como consecuencia, reduciendo el interés de potenciales patrocinadores. Todos estos factores resultan fundamentales para el desarrollo y la sostenibilidad de la liga y continúan sin abordarse de manera efectiva.

Esta realidad se ve agravada por un problema urgente y sin resolver: la ausencia de regulación sobre períodos mínimos de pretemporada que resguarden la salud e integridad física de las jugadoras. En la práctica, clubes como Magallanes y Audax Italiano ya han citado a sus futbolistas a pretemporadas de 13 y 6 días respectivamente, luego de seis meses de inactividad competitiva, exponiéndolas a riesgos físicos graves que pueden comprometer sus carreras y que son plenamente evitables. No se trata de casos aislados, sino de una práctica extendida en la liga.

Frente a ello, ANJUF solicitó formalmente a la Dirección del Trabajo un pronunciamiento que permita esclarecer responsabilidades frente a esta ausencia de regulación, informando asimismo al Ministerio del Deporte. Esta situación no puede seguir normalizándose: la protección de la salud y seguridad de las jugadoras es una obligación básica de todo empleador y no puede quedar supeditada a decisiones administrativas. Por ello, exigimos a los clubes cumplir con los estándares mínimos de protección médica que corresponden.

Resulta contradictorio exigir resultados económicos a una liga cuya realidad normativa y de inversión más bien frena su propio desarrollo. No es posible consolidar una competencia atractiva y sostenible si se continúan normalizando condiciones que ponen en riesgo a las jugadoras, ahuyentan patrocinadores y mantienen la actividad en permanente inestabilidad. El fútbol femenino chileno posee talento real y un interés público y comercial creciente, pero ese potencial se desperdicia año tras año mientras la ANFP y los clubes no adopten estándares mínimos que protejan a quienes sostienen la competencia y hagan de la liga un espacio atractivo para la inversión.

Llevamos años levantando estas materias con evidencia, datos y argumentos técnicos ante cada instancia disponible, por lo que los cuestionamientos sobre nuestra disposición al diálogo no tienen asidero. Ante este escenario, activaremos procesos de negociación colectiva y todas las herramientas legales que disponemos. Las futbolistas no pueden seguir asumiendo los costos de la falta de regulación y planificación en materias básicas para el ejercicio seguro y sostenible de su profesión.